El “León de Judá” (Aryeh Yehudah), ha sido símbolo nacional y cultural judío de la tribu de Judá, cuarto hijo de Jacob y Leah. El León en el judaísmo se presentó primeramente en el Libro del Génesis 49:9 de la Biblia Hebrea (Antiguo Testamento) cuando Jacob dió su bendición a su cuarto hijo, Judá, y lo llamó “Gur Aryeh Yehuda” ("Cachorro de León de Judá"). Y siglos después, en el Nuevo Testamento (Apocalipsis 5:5), se mencionó a Jesús de Nazareth como el "León de la tribu de Judá": "No llores. He aquí que el "León de la tribu de Judá", la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos". Jesús de Nazareth como el "León de la Tribu de Judá", es digno de abrir el libro con los siete sellos, lo cuál significa que puede desatar los eventos proféticos del Apocalipsis. El Reino de Judá y su capital Jerusalem, estuvieron gobernados por el rey David, padre del rey Salomón. Los judíos reciben su nombre de Judá. El rey S...
En el ascenso al poder gubernamental, hay responsabilidad de las mayorías de ciudadanos que votan para elegir a un líder: Hitler tuvo la autoridad suprema como líder, pero por sí mismo, no hubiera podido llegar al poder, ni hubiera cometido las atrocidades que cometió. Contaba con el apoyo de millones de ciudadanos que en multitudinarios mítines aclamaron a Hitler como salvador nacional, y que votaron por el Partido Nacional Socialista Obrero Alemán (Nazi), formado por Hitler. Aristóteles, en su obra "La Política", analiza la democracia, y señala que la democracia puede degenerar en una forma injusta de gobierno, si no se establecen límites y mecanismos para evitar el dominio absoluto de las mayorías. Aristóteles advertía sobre las desviaciones y riesgos de la democracia, como la posibilidad de anarquía, y el "gobierno de los pobres" que consiste en un enfoque de gobierno que prioriza la promoción de los derechos de los ciudadanos vulnerables, pero que en lugar de a...
Las hijas del gran sacerdote Anio convertían todos los objetos que querían en trigo, en vino o en aceite; Atálida, hija de Mercurio, resucitó varias veces; Esculapio resucitó a Hipólito; Hércules arrancó a Alcestes de la muerte; Hexes volvió al mundo después de haber pasado quince días en los infiernos; Rómulo y Remo fueron hijos de un dios y una vestal; El Palladium cayó desde el cielo en la ciudad de Troya; La cabellera de Berenice se convirtió en una constelación de estrellas […]. Os desafiamos a que encontréis un solo pueblo en el que no se hayan realizado prodigios increíbles, sobre todo en los tiempos en que casi nadie sabía leer y escribir. Fuente: - Voltaire «Milagros», en el Diccionario Filosófico. Jorge Alejandro DelaVega Lozano Correo electrónico