Para que la acción se presente, es necesario el deseo previamente. El deseo crea el pensamiento que dá origen a la acción. La consecuencia es resultado de la acción y dá origen a un nuevo deseo.

Por ejemplo: deseo comer; pienso comer tacos; la acción es comer los tacos; la consecuencia puede ser infección intestinal; el nuevo deseo será no ir a comer tacos a ese restaurante.

Nuestra intención es recibir lo placentero. El origen del deseo se encuentra en la intención.